VENTA DE GARAJE. Mi primera experiencia

El sábado antepasado me uní con 2 amigas para hacer mi primera Venta de Garaje. Hablando con una de mis amigas ella me contó que el fin de semana anterior se había ganado aproximadamente unos 300.000 colones vendiendo cosas que tenía buenas pero que ya no usaba, como muebles, electrodomésticos, ropa, accesorios eléctricos, zapatos y cositas así.


Entonces viendo la cantidad de dinero que ella logró hacer desprendiéndose de cosas que no usa pero que están en buen estado, me anime a unirme a su venta de garaje con la ilusión de ganarme una platica extra, y con la misma ilusión otra amiga se nos unió.


El viernes en la noche me puse a buscar cosas que tengo pero que realmente no uso, en mi caso tenía muchas blusas que guardo con la esperanza de que me vuelvan a quedar como antes, pero cada año la blusa me queda peor, un par de pantalones en la misma situación, una crema que tenía nueva pero no me gusto mucho, bisutería bonita pero que no uso como collares, aretes, pulseras, anillos y unos zapatos hermosos con los casi no puedo caminar pero que me encantan.


En fin, agarré mis blusas, mis zapatos, mis cositas y las eche en una bolsa de basura bien acomodaditas con toda la ilusión de ganarme una platita extra de cosas que están en perfecto estado pero que no uso porque ya no me gustan o porque ya no me quedan bien.


Normalmente cuando ordeno el closet después de una buena temporada siempre saco ropita buena, tal vez no la más elegante ni la más fashion pero si esta buena y fijo a alguien le sirve. La última vez que fue el año pasado cuando aplique el método KonMari saque bastante ropa y zapatos y lo done a las Obras del Espíritu Santo en Cristo Rey, realmente nunca lo había hecho, siempre le preguntaba a mi mamá si conocía a alguien o la ponía afuera de mi casa para cuando pasaran los muchachos de la basura y les decía que era ropa en buen estado, pero nunca la había donado formalmente ni la había vendido en una venta de Garaje o por Facebook.


Pero debo decir que la experiencia de vender me gusto, no solo por ganarme el dinero, aunque obvio ese era el motivador principal en mi caso, pero estando ahí pude apreciar que cosas que no uso pueden ser valiosas, queridas o necesitadas por alguien más y si puedo ofrecer la posibilidad de que alguien obtenga algo en buenas condiciones por mucho menos de lo que le costaría comprarlo en una tienda, aunque sea americana, eso me genera una satisfacción y una alegría más a mí que a la persona que está comprando.


Me puse un cartel en el pecho y en la cara y me fui a la calle principal a anunciar nuestra Venta de Garaje

A veces no nos deshacemos de cosas porque sabemos que en su momento nos costaron plata y no fueron baratas y simplemente regalarlas nos produce una sensación como rara, ¿o será que eso solo a mí me pasa? Pero si le pongo precio, y logro venderlo aunque sea barato, me va a generar más que estando en el closet llenándose de polvo y agarrando olor a guardado.


Por dar un ejemplo, a la venta de garaje lleve platos de buena marca, de los que se usan en los Catering Service, solamente que estaban un poquito quebrados en las orillas y por eso los vendí a ¢100 cada plato, y llegó un señor que de verdad me conmovió porque con ¢2.500 se llevó platos, zapatos y ropa. Y ver el rostro de ese señor un poquillo amargado pero feliz porque sintió que hizo una compra de un par de cositas que necesitaba no solo me dio felicidad a mí, si no a todos los que estábamos vendiendo.


Otro ejemplo fue ver como saqué zapatos de hombre de mi esposo y no habían tocado el suelo cuando ya alguien los quería, les juro que los zapatos estaban buenos, tal vez con el color un poquito desgastado pero en general buenos.


Y así pude ver aplicada la frase que dice que “la basura de unos es el tesoro de otros”, pero nada de lo que estaba en nuestra venta de garaje era basura, todo eran cosas buenas, cosas que actualmente usamos y cosas hasta nuevas, solamente que ya no las usamos con tanta frecuencia o con la primera ilusión.


Pero para ir cerrando, me gusto la experiencia de vender mis cosas y las de mis amigas, llego poca gente y la lluvia hizo que termináramos temprano, pero aún así, me devolví a casa con ¢26.100 colones que no tenía cuando llegue y con la satisfacción de que otras personas por muy poco dinero estarán usando y disfrutando de lo que un día yo también use.



Todavía me queda todo esto por vender, así que lo seguiré intentando.

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