Las "roba maridos"

Recientemente les he compartido a través de mis redes sociales algunas frases de blogs que he publicado anteriormente.


Y siempre que toco el tema de las amantes, llueven los comentarios.


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Les agradezco montones que me tengan la confianza de escribirme, muchas me cuentan su situación y otras solo me agradecen diciéndome que necesitaban leer algo así.


A mí eso, me llena el corazón, porque por esa razón nació este blog, para compartir historias propias y de otras mujeres reales que pueden ayudar a alguien más que está pasando por la misma situación.





Pero bueno, lamentablemente las amantes no se van a acabar o tal vez sí, pero antes de eso, las mujeres debemos aprender a amarnos más.


Un concepto súper complicado de aplicar en la vida propia, es muy fácil decirlo, pero tomar acción, a veces no es tan fácil.


Sí me siguen desde el principio y se han leído mis blogs o escuchado mis podcasts, saben que yo también estuve en esa posición.


La palabra amante, no me gusta, yo, solo salía con alguien. La pasaba bien, como puse en una de mis publicaciones hace unos días.


Así que por haber estado ahí, siento que sí puedo hablar de esto.


Ojo, también me han dado vuelta, no crean que no, varias veces, esas son otras historias que les puedo contar, pero hoy vamos a hablar de las amantes.


Chiquillas, todas ustedes, presten atención.


Yo no creo que ninguna comience a jugar este rol, queriendo convertirse en “la otra”, la mayoría entramos porque nos gusta o nos llama la atención la persona.


Y todo comienza con un pequeño coqueteo, pucha, es que nadie empieza teniendo sexo de una vez, eso es algo que se da paulatinamente, a menos que sea una noche loca y de un solo vayan a darle, pero bueno, esa es otra historia.


Las mujeres nos mentimos a nosotras mismas, nos decimos frases bonitas para justificar nuestro comportamiento, porque sabemos que lo que hacemos está mal.


Algunas inconscientemente lo hacen para sentirse más mujer, otras porque el juego de la conquista y la cacería les divierte, y los hombres terminan siendo trofeos ganados, pero sin darnos cuenta de que es nuestra cabeza la que adorna la pared.


Primero, tenemos el estigma de ser "la zorra", la roba maridos, la destruye hogares, eso y todo lo demás.


Hace unos días hablaba de esto con unas amigas, porque estábamos comentando un tema muy sonado en Costa Rica por una situación de infidelidad entre 2 famositicos.


Y una de mis amigas tiene un trauma y odia a las amantes, y en todo momento ella culpa a la otra mujer, no digo que hay que quererlas, pero la culpa no es 100% de ellas.


Yo no vine a defender a las amantes, no, vine a exponer mi punto de vista, siendo hoy una mujer casada que obviamente no está de acuerdo con la infidelidad, pero también siendo una mujer que fue un poquillo loca en sus 20’s.


Como le digo a mis amigas y como también le digo a mi esposo, zorras, siempre van haber, siempre van haber mujeres que no les importa coquetear con un hombre casado o con novia, pero la persona que tiene el compromiso conmigo, es mi esposo, él es quien tiene que poner los límites, darse a respetar y de paso respetarme a mí y a nuestra relación. O sea, es a él quien le toca espantarse las zorras, no a mí.


Y lo mismo hago yo, si alguien se acerca con otras intensiones.


Y digo zorras, porque realmente es una palabra popular, pero no se me vayan a sentir ofendidas, es un tema de lingüística.


Las mujeres que se convierten en amantes, sin darse cuenta se faltan el respeto a ellas mismas, se bajan 10 rayitas en el amor propio, se ponen en segundo lugar, se conforman con migajas de tiempo y luego de amor.


No se valoran, pero es que realmente nadie les ha enseñado y a veces no tienen ni idea de lo que es amarse a uno mismo.


Muchas se disculpan diciendo que solo quieren pasarla bien, que sexualmente hay gran química, que lo hace muy rico, que no les importa que él se acueste con otra mujer en la mañana y en la noche con ellas, un ratico apenas.


Todo lo que nos decimos a nosotras mismas es mentira, al final nos duele, al final nos sentimos solas, al final nos toca mentir a los demás para no presentarlo a la familia, a los amigos, y nos engañamos diciéndonos a nosotras mismas, que a los demás no les importa, pero todo es mentira.


Mentiras que nos creamos en la cabeza para engañarnos el corazón.


Y como ya dije, las mujeres no son las únicas culpables, nadie le roba a uno el marido, el marido se va con otra, por las razones que sea, pero es él quien decide faltar a todo lo que ha construido. Es él quien decide destruir su propio hogar.


Porque siento que las mujeres de antes, o por lo menos de la generación de mi mamá, para atrás, lo que hacían era depositar toda la culpa de la infidelidad de su pareja, en la otra mujer, que si es más joven, que es mas flaca, que es la compañera del trabajo y está todo el día con ella, que está muy bonita, que tiene buen cuerpo y todo lo demás.


Pero al final siento que depositar toda la culpa en la otra mujer es justificar el comportamiento de él hombre por haber sido infiel.


Ayyy pobrecito, no pudo resistir, se le olvido que tenía esposa, hijos, familia, un hogar, años de casado.


Porque, si le echamos toda la culpa a ella, ¿entonces él es la víctima? No lo creo.


Digamos que es una responsabilidad 50 y 50. Ellas por meterse donde saben que no deben y ellos por jugar de sabrosos.


Y a veces, los responsables de una infidelidad tienen dividida la culpa en 3 partes, el esposo, la esposa, y la otra persona. Pero eso es tema para otro podcast.


Al final, entre cielo, tierra, Facebook e Instagram, no hay nada oculto. La verdad siempre saldrá a la luz.


Las amantes tienen que aprender a dejar de ser amantes, a querer el 100% de un hombre, no tiempos compartidos.


Los hombres tienen que respetar a sus parejas, no a jugar de “las quiero todas”.


Y las esposas, tenemos siempre que invertir en nuestra relación, y no dar las cosas por sentadas. Porque usted puede lavar muy bien las camisas blancas, la comida le puede quedar increíble y los chiquitos siempre pueden estar impecables e ir de dieces corridos en la escuela, que al final, nada de eso importa.


Incluso, literal, usted puede ser Jennifer López, Jennifer Aniston, Sandra Bullock, me parece una mujer guapísima, Miss Universo si le da la gana, Victoria Beckham, que igual, le pueden dar vuelta.


Al final no podemos poner las manos en el fuego por nadie, pero si, tenemos una relación fuerte basada en la decisión de amarse todos los días, el respeto mutuo y la sinceridad, tal vez es menos probable que el esposo se vaya con otra, pero también si las mujeres solteras deciden ser felices en una relación, en lugar de andar viviendo el amor a escondidas, podamos hacer esto, un mundo mejor, o tal vez con menos corazones rotos.


De verdad, espero no haber ofendido a nadie, esa no es mi intención, pero es que este tema da para tanto, que hay que seguirlo tocando hasta que todas las partes involucradas entiendan que la infidelidad no está bien, se daña a otros y se daña a uno mismo.


Así que bueno, chiquillas, espero que de verdad les haya gustado compartir este ratito conmigo.


Compártanlo a esas amigas que ustedes saben andan de mal portadas y a esas novias o esposas que en lugar de enojarse con la pareja, se ponen a llamar a zorra, no no no, no se rebajen a eso, ahí también se pierde la dignidad.


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Gracias por leerme y nos hablamos pronto.


Un abrazo





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