A los 30's la vida no es lo que esperamos

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Cuando era niña y jugaba con mis muñecas de Mattel pensaba en el futuro, en cómo sería ser grande, alta, rubia, con unas tetas gigantes, y una buena profesión, así, igualito que mis Barbie’s, una era ciclista, otra bailarina de ballet, tenía otra que era campista, otra era salvavidas y el resto eran princesas con vestidos bonitos o estaban en vestido de baño.


Pero ninguna de las características físicas de la Barbie se cumplieron en mí, tampoco sus profesiones ni su vida resuelta.




Como niña latinoamericana, que creció en los 90’s, fui programada socialmente para ir a la escuela, al colegio, a la universidad, conseguir un trabajo, tener carro, conseguir marido, comprar una casa y ser madre.


Pero de niña siempre decía que quería ser fotógrafa, viajar por el mundo y convertirme en bailarina de Michael Jackson.


Sin embargo aunque conscientemente la receta programada no fue el pan diario de cada día, creo que socialmente y subliminalmente ese era el mensaje. Y hasta cierto punto lo he llevado a cabo paso a paso, incluso, en el orden esperado.


Por las limitantes económicas de haber nacido en una familia de nivel socioeconómico bajo a medio, la prioridad siempre fueron los estudios, ya que en algún momento ellos serían la llave para un mejor futuro. Mi deseo de tocar piano, aprender a dibujar, o ser escritora, no fueron habilidades cultivadas en mi niñez, porque todo es dinero y el dinero era para otra cosa.



Mi mamá, deseando siempre lo mejor para mí, quería que yo encontrara un trabajo en el gobierno, para asegurar el resto de mis días, estabilidad laboral y un salario decente. Y a pesar de que por un momento casi lo logré, mi destino me hizo sacada a la fuerza de ese lugar para ponerme en otro que me hizo realmente más feliz.


Así que, cuando llegue a los 30’s, a pesar de que recién tenía un nuevo trabajo, aún no había viajado por el mundo, no me había convertido en fotógrafa y Michael Jackson ya estaba muerto, cambiar de década no me golpeó tanto como lo había visto en otros.


El enamoramiento hizo que ese momento frustrante en la vida de muchos, no fuera para mí, un golpe contra la pared.


Había visto a muchos, celebrar los 30’s pero sintiéndose mal por pensar en que no habían cumplido sus sueños o aún no alcanzaban sus metas. Incluso recuerdo la borrachera que se pegó mi amigo cuando cumplió 25, porque él quería estar casado a esa edad y aún no encontraba la persona adecuada.


Él sufría sus 25, pero muchos otros sufrieron con más amargura el cambio de década, porque socialmente todos vemos para atrás y nos arrepentimos de lo que hicimos y de lo que no. De las oportunidades que dejamos ir o las que simplemente no buscamos.



Nos arrepentimos o sentimos culpa por las cosas que no podemos controlar, por los estereotipos que no hemos cumplido y por el miedo a las etiquetas negativas que vendrán.


En la carrera por encontrar marido y convertirse en madre, muchas mujeres luchan contra la etiqueta social de quedarse SOLTERONA y aunque ser madre soltera está una zona gris, siempre el elemento de la falta de compañía masculina, sale a relucir en todas las situaciones sociales.


Para casi todos, los 30’s se convierten en una etapa estresante, es un cambio de década que marca un antes y un después. Un momento en nuestra historia donde revisamos nuestra línea de tiempo y vemos lo que hemos logrado o lo que nos falta por hacer.


Un momento de frustración para casi todos donde sentimos que los 29 son el último año que tenemos para lograrlo todo y entrar en una carrera contra nosotros mismos por cumplir nuestra propia expectativa de vida.



Pero saben qué, todo pasa y mientras sigamos respirando, el tiempo seguirá avanzando y nosotros con el, sin importar las etiquetas, el qué dirán y nuestras propias presiones autoimpuestas.


Hoy cumplo 35 años y aunque podría decir que estoy más cerca de los 40’s, apenas son 35, hace 5 años crucé a este lado del mar, donde la vida se pone seria pero se disfruta más.


Aún me siento joven, aún tengo muchos sueños y metas por cumplir, aún siento la vitalidad en mis venas y la energía corre en todo mi ser.


Tengo en mi cabeza tantos proyectos, tantas ideas, tantas ilusiones y tantas esperanzas, que lo que me falta es tiempo para lograrlo todo.


Los 30’s han resultado una etapa increíble en mi vida, una etapa llena de cambios donde he aprendido a ser la adulta, la responsable, la ama de casa, la esposa y más trabajadora.


Ya no hay en mi vida un papi y mami que me vengan a salvar cuando me quedo sin trabajo, ya no hay tanta fiesta ni llegadas en la madrugada, ya no hay corazones rotos ni desamores cada 2 meses, ya no hay resacas interminables y a veces ni siquiera hay un momento para tirarse todo el día en la cama a hacer nada.


Aún faltan cosas por lograr, metas por cumplir y sueños por realizar, pero hace algún tiempo decidí soltar las presiones y no conformarme, pero tampoco juzgarme.



Lo que algún día imaginamos, hoy no es la realidad, la vida perfecta no existe, las ilusiones y los sueños cambian día con día.


La mente humana es demasiado limitada para visualizar una vida tan compleja, con elementos que no podemos controlar por más que nos esforcemos.


Lo que algún día soñamos, tal vez hoy no nos hace felices, el plan, las metas y los caminos cambiaron, y está bien, con el hoy construimos el mañana y del ayer aprendemos pero también nos hacemos responsables de las consecuencias agradables y las no tanto.


Todo nos enseña y todo es aprendizaje.


Todos somos un sueño en construcción, una obra de arte que se moldea todos los días con el cincel de los golpes que da la vida, una herramienta que nos va tallando en frío, que nos corta y que muchas veces nos rompe, pero que al final después de los golpes, después de la lija y después todas las situaciones abrasivas, solo quedaremos nosotros en carne y hueso, solo quedará la esencia de lo que somos, las alegrías vividas, el tiempo compartido y las bendiciones recibidas.


No importa si estás entrando a los 30’s, a los 40’s o pasas de los 50’s, la vida siempre es hoy y hoy siempre es una oportunidad para vivirla.




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Gracias por leerme y nos hablamos pronto.


Chaoooo






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